Tomó el corazón, lo dejó y se tornó un intermitente amor.

Milisegundos de un robo iniciándose con un beso. Eterno no es el misterio. No es muy perpetuo. Agranda de tiempo. Dilatando desespera con incierto.
Pero durante el trayecto la calma el pulso estampa, logra una revancha que apunta a la duda romántica. Espera… es la esperanza.
Maniatada desde los labios y a merced de ritos maniáticos, susto, atisbo y presagios acosan lo contado. Expresa y no, es presa y no de lo quitado.
Comenzando a desenvolver el secreto despojado, más privado es el momento.
Unas obvias sobrestimas se embeben entre abusos y bombones. Son blandas burbujas que se oponen, que doblan para desviarse, una abandonando y la otra que subyace. La del escape, la que abandona, disfruta un estanque de fortunas. La persona que subsistió modificó su ternura, atemperó tantas torturas así como todas las locuras.
Pareja en la paradoja, alejada de ordenada y separada por etapas.
Perpleja. Dupla que apegada participa de una trampa, del robo que nada escapa y que nadie es capaz de escapar.


POESÍA: NO COINCIDE LUGAR.



El crear (no hay cielo sin esferas), a la una, dos, tres diversión existe sin fronteras (el arcoiris la ilusión éxtasis ocular).

El crear (la luna es sol en la locura del poeta) mentes dependen de los días (suelta estrellas cada capítulo del universo).


Pienso que siento/pienso, cada verbo se sale del suelo/cielo que representa.

Una vez más esto es abstracto, poético, anti- sujeto.





Postdata: empieza el Otoño y caen poemas amarillos para preparar infusiones medioambientales.